jueves, 26 de septiembre de 2013

Consejos prácticos para un nuevo funcionario





Por Alfredo de la Cruz

Producto de discusiones con amigos e indagaciones en la red, nos atrevemos a exponer algunos consejos para funcionarios de nuevo ingreso, son criterios útiles que han observado funcionarios en sus pasos por distintas administraciones tanto local como internacional; a lo mejor teóricos  o tal vez errados, pero su lectura no perjudica, y si al menos uno de ellos es útil para al menos alguien, entonces habrá llenado su cometido.

1. Compromiso. 
Creer en la función pública y en la administración a que se sirve. Escuchemos a Kennedy “No preguntes a la administración que puede hacer por ti, sino que puedes hacer tú por ella”.

2. Buena disposición. 

Sin comentarios.

3. Formación autodidacta. 
No es solo hacer cursos oficiales y seminarios, es algo mas personal y autodidacta; una cosa es tener una formación académica formal, otra muy distinta es afrontar el día a día en una administración, con expedientes reales, con personal bajo una normativa oscilante, y con ciudadanos cada día mas exigentes. Hay que leer, repasar expedientes archivados, consultar bases de datos, escuchar a encargados de áreas y preguntar sin complejos, para estar en condiciones de comprender los expedientes que se manejan y saber anticiparse a la consulta y poder plantear iniciativas, ya que de esta manera nuestra opinión tendrá peso y tendremos nombre y apellidos para la ciudadanía y dentro del gobierno. 

4. Sociabilidad. 
Hay funcionarios que van a su oficina como el soldado que cubre un puesto militar, aislado, sin hablar y cumpliendo su trabajo contra todo, al entrar se pone el uniforme y se lo quita al salir. Tal vez no sea lo mas adecuado, si descubrimos las virtudes de ser sociable, el trabajo, será menos trabajo y mas placentero.

5. Humildad intelectual. 
Nada de soberbia por creer que se sabe todo. Hay que tener la humildad para exponer siempre la opinión, con prudencia y sensatez sobre los temas a debate, lo primero, conocer el tema y estudiarlo, lo segundo, comentarlo o indicarlo al consultor sin términos tajantes e imperioso y lo tercero, recordar que lo que en un momento damos como cierto, puede mañana verse cambiado.

6. Cuidado con las amistades peligrosas.
Los corrillos y los grupos de intereses o de presión se forman de manera espontánea; lo deseable es que desarrolle la capacidad de la salamandra, esto es, caminar entre las llamas sin quemarse, eso requiere prudencia y astucia, a veces mejor parecer tonto para ocultar que se es el listo.

7. Honradez. 
No exactamente la económica la cual se debe tener, queremos decir que, si hay un error en lo que se firma o aprobó, hay que asumir la culpa, parece ir contra el instinto de supervivencia, mas sin embargo, hay mucha grandeza cuando se asumen los errores del equipo con la misma seguridad que sus aciertos. Si no se leyó el documento que se firmó, dígalo; y si lo leyó y estaba de acuerdo con su conclusión errónea, reconózcalo; así se granjea el respeto el funcionario; si no lo asume y deja en el ridículo a sus colaboradores, tendrá la misma reputación que un capitán cobarde en la batalla, que siempre le acompañará como mancha.

8. Cuestionar antes de decidir.  
En los dilemas burocráticos, no dar nada por sentado, lo de preguntarse tiene sentido antes de tomar una decisión.

9. Cortesía. 
El funcionario se relaciona con ciudadanos, con empleados, todos merecen ser tratados con respeto, no hay cosa peor que un funcionario endiosado contra el ciudadano y que le trate con displicencia ya que hace un grave daño a la imagen del funcionario y de la administración.

10. Dignidad.

El funcionario ha de mantener su dignidad, como persona y como servidor público, basta con negativas firmes pero elegantes, con réplicas sagaces.

11. No confundir interés político con interés público, ni dejarse confundir.

Sin comentarios.

12. Iniciativa.

El funcionario es un conductor en el buque burocrático y si ve algo mejorable tendrá que mejorarlo. No hay que esperar que las soluciones y cambios vengan siempre del legislativo, quien mejor conoce los problemas es el, no debe tener miedo a plantear propuestas.

13. Cuidar la propia imagen.

El funcionario trabaja en una organización y eso impone sus reglas, hay que dejar la extravagancia para cuando estamos fuera de trabajo. Un expediente decide sobre intereses, propiedades y anhelos que interesan a los ciudadanos; de manera que, hay imágenes que suelen sembrar prejuicios negativos.
 
14. El día a día importa.

Tal vez el funcionario soñaba con un destino donde pudiera elaborar grandes cosas, tomar decisiones cruciales para la vida del país o sentirse aplaudido, sin embargo, la vida burocrática se caracteriza por la masificación y la repetición, los expedientes suelen ser aburridos y fríos, mas sin embargo, el funcionario ha de dar las vueltas a las tuercas del procedimiento, una y otra vez.

15. Paciencia, mucha paciencia.
La administración es un monstruo que tiene vida propia y se requieren grandes dosis de paciencia: el funcionario recién llegado intenta cambiar las cosas pero pronto se dará cuenta del estrecho margen de elasticidad de la organización; cree que el principio de legalidad es la divisa de la administración y se sorprende de la naturalidad con que se aceptan las desviaciones


El funcionario recién llegado piensa que el que rompe, paga, pero pronto se da cuenta que el único que paga es el ciudadano con sus impuestos y que el responsable se va de risitas; cree que muchos cargos lo son por virtudes y elevados méritos, pero pronto se da cuenta que es mas grande el pedestal que la estatua; y lo peor, no pocas veces ve que pasa el tiempo, cambian los actores, y pocas cosas cambian. 

Es cierto que el éxito o fracaso como funcionario está marcado también por el capricho del azar, pero revisar estos  consejos no estaría de más, en lo absoluto. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario