sábado, 14 de enero de 2012

A mediados de año llega el Windows 8





“¿Ya hay un nuevo Windows? Pero si me acaban de poner el 7 en el trabajo”. Seguramente esa será la primera sensación al descubrir que Microsoft prepara lanzar nuevo sistema operativo la segunda parte de este año.
¿Hacía falta un cambio tan rápido? Puede decirse que cuando se lanzó Windows 7 la humanidad no había desarrollado un amor tan encendido por tocar las pantallas.
Windows 8 es un sistema operativo híbrido, casi anfibio. Se maneja por igual en dos entornos: las computadoras y las tabletas. Encajará como un traje a medida en los ultrabooks que están por venir, los de pantalla táctil. Durante la feria CES están empezando a mostrar cómo será. A finales de febrero se abrirán las puertas para los curiosos. El gigante de Redmond permitirá descargar una versión preliminar gratuita. Quien quiera podrá instalarla.
A diferencia de otras ocasiones en que las exigencias de hardware parecían ser un guiño a la industria y una puñalada al consumidor, en esta ocasión se han asegurado de que todas las computadoras que usan Windows 7 puedan ponerse al día. Desde su lanzamiento a finales de 2009, Microsoft ha vendido 500 millones de licencias del programa.
Lo primero que destaca de Windows 8 es su rapidez. Solo tarda 10 segundos en cargar. Muy poco para una computadora, pero todavía le falta para ser tan ligero como iOS, el equivalente de Apple. En una tableta, se quiera o no, Android y iOS han quemado las esperas. Encender y empezar es la norma en este soporte.
La sorpresa llega con la verificación de usuario. Windows 8 no pide una clave, pide un dibujo sobre una imagen. Mejor dicho, tres trazos.
Encantos
La gran novedad para controlar el sistema operativo se llama “Charms”, sin nombre oficial en español, literalmente significa “encantos”. Al deslizar el dedo o el ratón (según si es táctil o no la pantalla), en el borde de la derecha, arrastrando hacia la izquierda aparecen las opciones

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