viernes, 8 de julio de 2011

Rafael Hipolito Mejía Dominguez, Biografía






Nació el 22 de febrero de 1941 en Gurabo, Santiago de los Caballeros. Gurabo era entonces una aldea elemental de vida apacible, con predominio del trabajo agrícola, la convivencia familiar y la exaltación de valores destinados a priorizar el respeto a las personas y un acercamiento sincero con el Creador, como parte de la existencia misma.

Caminó por el campo, tocó la tierra con sus manos y muchas veces la dejó parida de frutos. Cabalgó y soltó piropos en los caminos, conoció lo que era un río de aguas diáfanas y ocupó durante su infancia los pupitres de una escuela rural. Rafael Hipólito Mejía Domínguez no trajo al nacer ningún destino fijado, a no ser el trabajo, la disciplina y la constancia. Y con ellos se forjó su suerte.

El segundo hijo del matrimonio formado por Hipólito de Jesús Mejía y María Josefa Domínguez mostró desde la infancia fortaleza física y de carácter. De la física hizo demostración cuando se ocupaba de las tareas cotidianas o cuando jugaba béisbol, una de sus grandes pasiones. De la firmeza de su carácter dan testimonio sus coetáneos, sobre todo su hermana Isabel Mejía de Grullón.

Cuando terminó la educación secundaria, en Santiago, se trasladó a San Cristóbal para cursar la carrera de Agronomía en el Instituto Politécnico Loyola, donde se graduó en el año 1962. Dos años después, a los 23 años de edad, se trasladó a la Universidad de North Carolina, en los Estados Unidos, para continuar estudios superiores en su área profesional. Ha realizado diversidad de cursos sobre gerencia de empresas y agronegocios.

La franca combinación del estudio con el trabajo ha hecho de la vida de Hipólito Mejía una cadena de metas alcanzadas, porque más que un hombre de aspiraciones, ha sido un hombre de propósitos, de acciones concretas, sobre realidades concretas.

Desde hace treinta años está casado con Rosa Gómez, con quien ha procreado cuatro hijos: Carolina, Lisa, Felipe y Ramón Hipólito. Todos son profesionales y han contraído matrimonio. Hasta el momento, el Presiente Mejía y Doña Rosa han recibido ocho nietos. Ellos son: Felipe Ignacio Mejía Handall, Juan de Jesús Garrigó Mejía, Hipólito Manuel Mejía Handall, Manuel Ramón Mejía Handall, Diego José Garrigó Mejía, Rosalía Mejía Rivera, Ricardo Read Mejía y David Antonio Mejía Handall.

De la calidad profesional de Hipólito Mejía ha quedado constancia en las funciones que ha desempeñado tanto en el sector público como en el privado, además de las iniciativas para impulsar sus propios negocios en productos derivados del agro o en el procesamiento de semillas. Con apenas veinticuatro años de edad, fue designado director del Instituto del Tabaco, con rango de sub-secretario de Estado. Años después, en 1978, el Presidente Antonio Guzmán lo nombró secretario de Estado de Agricultura y coordinador de todo el sector agropecuario. Sólo contaba con 37 años de edad. Durante este período se produjeron leyes de incentivo a la agroindustria y se emprendió el más amplio programa para promover el desarrollo rural y la tecnificación de la agricultura.

La posición de ministro de Agricultura permitió al país conocer bastante a Hipólito Mejía. Su capacidad de decisión ante circunstancias adversas quedó probada ante el paso por el país del tenebroso ciclón David y la tormenta Federico. A ello debe agregarse la forma en que enfrentó la peste porcina africana.

El sector empresarial ha usado los servicios profesionales de Hipólito Mejía en calidad de consultor y asesor. También ha representado para la República Dominicana a empresas dedicadas a la venta de productos agroquímicos y de otra especie. Ocupó la vicepresidencia de Industria Portela, una de las mayores empresas dedicadas a la producción, procesamiento y distribución de vegetales y frutas del país.

La rectitud de su conducta y la firmeza de sus posiciones motivaron a sus colegas para elegirlo, en 1972, presidente de la Asociación Nacional de Profesionales Agrícolas. Posteriormente, otras organizaciones le tributaron reconocimientos. En 1980 lo hizo la organización Jayces 72 y más tarde el gobierno de Honduras, que lo condecoró por su contribución entre ambos países.

Las convicciones políticas de Hipólito Mejía son exactamente proporcionales a su carácter realista y claro. No es un teórico de la política ni un tejedor de ilusiones. Su retórica resulta simple, directa y convincente. Se trata de un gerente con una visión desarrollada de la problemática nacional, iluminada por su concepción cristiana del mundo y soportada por los principios de a Social Democracia, doctrina política del PRD.

Pero no todo fue siempre victoria. En 1982 se postuló para senador por su provincia Santiago de los Caballeros y los resultados no le fueron favorables. En 1990 fue escogido como candidato a la vicepresidencia de la República para acompañar al líder del PRD, José Francisco Peña Gómez, y la suerte fue la misma. Estas experiencias no lo amilanaron, mantuvo su firmeza de siempre, lo mismo que su jovialidad, que es parte intrínseca de él. El 16 de agosto del 2000 se juramentó como Presidente Constitucional tras conquistar el 49.87 por ciento de los sufragios en las elecciones efectuadas el 16 de mayo de ese año. Ganó la convención del Partido Revolucionario Dominicano con el 75 por ciento de los votos de sus correligionarios.

Milita en el Partido Revolucionario Dominicano desde 1976, inicialmente como directivo del Frente Agropecuario hasta alcanzar en 1982 la condición de vicepresidente de la organización y desde 1983 la de miembro de la Comisión Política. Hipólito Mejía ha tenido como mentores al Presidente Antonio Guzmán y al doctor Peña Gómez y la fidelidad a la memoria de ambos resulta fácil de advertir. Estas condiciones, junto a su sinceridad y honradez personal, han sido elementos importantes para que el pueblo dominicano lo convirtiera en su Presidente Constitucional, el cuarto mandatario que llega a esa posición encabezando la boleta del PRD.

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