sábado, 30 de julio de 2011

Gregorio Urbano Gilbert Suero




Nació en Puerto Plata, el 25 de mayo de 1898. Fueron sus padres Benjamín Gilbert de las Islas Bahamas y Narcisa Suero de nacionalidad dominicana.

Desde muy joven, Gilbert fue a residir en San Pedro de Macorís, donde trabajó inicialmente como tipógrafo en una imprenta, y luego como dependiente de una pequeña tienda de provisiones.
Su indignación contra las intervenciones militares de los Estados Unidos comenzó a aflorar cuando tropas de este país invadieron a Haití en 1915.

Cuando se produjo la intervención en nuestro país en 1916, Gilbert fue uno de los primeros residentes petromacorisanos que ofrecieron sus servicios a la Junta Nacionalista, que se fue creada en esta ciudad para protestar en contra de la ocupación extranjera.

Pero los norteamericanos llegaron a Macorís. El 10 de enero de 1917 arribaron a ese puerto las embarcaciones cargadas de soldados. Desde que recibió la noticia, Gilbert se puso en contacto con los jefes titulares de la resistencia patriótica, pero éstos le informaron que no había ningún plan de acción concreto para oponerse al desembarco.

Rotas sus ilusiones de participar en una resistencia colectiva y organizada contra los norteamericanos, el joven de 17 años tomó la histórica determinación de oponer resistencia individual al desembarco de tropas extranjeras.

En el negocio donde trabajaba se hizo de un pequeño revólver calibre32, diez cápsulas para el mismo y un cuchillo. De allí se dirigió al muelle, observó a los norteamericanos que desembarcaban y escribió en un papel que luego introdujo en su bolsillo de su chaqueta: “ Muero, pero muero satisfecho porque es un acto de protesta contra la invasión de mi patria por fuerzas extranjeras” .

Minutos después al grito de ¡Viva la República Dominicana! Gilbert descargó su revólver sobre un grupo de oficiales que desembarcaban. En la acción fue ultimado el oficial norteamericano
C. H. Burton.

Gilbert salió ileso de esta balacera que le hubiera costado la muerte. Perseguido por las tropas norteamericanas, Gilbert se unió a las fuerzas guerrilleras comandadas por Vicente Evangelista, participando en varios combates en contra de las tropas extranjeras.

Después que este grupo fue desarticulado, se instaló en la ciudad de Monte Cristy, donde trabajó en una imprenta, hasta que fue delatado por Rafael Nolasco. Apresado por los norteamericanos, fue sometido a severos interrogatorios y encerrado en un hoyo de 25 pies de profundidad.

Luego se le condujo a Santo Domingo, donde fue condenado a ser colgado vivo hasta que muera. Las reiteradas demandas de que le fuera conmutada la pena, formulada por personalidades nacionales, lograron que el presidente Woodrow Wilson cambiara la sentencia de muerte por la de prisión perpetua.

El 2 de Octubre de 1922 fue puesto en libertad. Abandonó luego el país y visitó varios ápices latinoamericanos, hasta que en 1928, se integró a las guerrillas nicaragüenses que luchaban contra las tropas norteamericanas bajo la dirección de César Augusto Sandino. Allí ostentó el grado de capitán, y la designación como cuarto ayudante del Comando Supremo del Ejército Sandinista. Luego se le seleccionó como segundo ayudante que acompaño a Sandino en su viaje a México, en busca de ayuda para la causa que defendía.

Gilbert regresó a la Rep. Dom. Después de pasar un año en el ejército Sandinista.

En 1956 se doctoró en Filosofía en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Antes de su muerte le entregó sus memorias a la UASD. Murió el 29 de Noviembre de 1970.

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