sábado, 23 de julio de 2011

Amy winehouse ,la diosa del soul ingles





"Ha sido hoy. A las 4. Estamos haciendo un homenaje", explica el propietario de una conocida boutique de moda. En las tiendas de Red Church Street, en el corazón del Londres moderno y juvenil en Shoreditch, sonaba hoy sin cesar el lamento de las canciones de Amy Winehouse,la musa maldita del soul inglés que ha muerto este sábado en su domicilio londinense en Candem, en el norte de la ciudad. A las 3:54 pidieron una ambulancia desde su casa.

La policía no ha apuntado todavía la causa de su muerte, aunque algunos medios británicos ya hablan de una posible sobredosis de drogas. La cantante tenía 27 años, y acababa de terminar el enésimo tratamiento por su irremediable adicción al alcohol.

En un garaje que sirve de almacén a una tienda de ropa y muebles usados, la voz de la cantante se mezclaba con el ruido de la persiana al bajar. Se cierra también la carrera de un fenómeno musical inglés que llamó la atención con su primer disco, Frank, en 2000, y que era el imbatible lado oscuro de una nueva generación de voces del soul blanco femenino como Adele, Duffy y Lilli Allen.

La noticia de su muerte ha sacudido Twitter a la espera de que se confirmaran los detalles. «Muy triste noticia. Un gran talento, una voz extraordinaria, y una muerte trágica», dijo Sarah Brown, la mujer del ex primer ministro laborista Gordon Brown.

Su última aparición pública
Amy Winehouse dio su último concierto este miércoles en The Roundhouse en Camdem, acompañando a su ahijada Dionne Bromfield. Pero su última gran espantada la protagonizó en un reciente concierto en Belgrado, cuando durante una hora y media hizo lo que pudo borracha perdida, desapareciendo del escenario y dejando las canciones a medias, con sus músicos sumidos en el desconcierto y el público serbio cabreado. La patética actuación puso fin a una gira europea que le iba a llevar a Madrid y Barcelona, entre otras ciudades.

Con su disco Black to Black, de 2006, Winehouse ganó cinco premios Grammy y dejó para la siempre injusta posteridad su single «Rehab», en que la declaraba para quien quisiera oírle: «no quiero ir a rehabilitación». Son numerosas las fotos en las que aparece borracha y demacrada, de día y de noche, instantáneas de una forma de vivir, y de ser, brillante, insoportable, y de una trágica corta duración

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